Se
denominan así aquellas que se desarrollan en las katas
fundamentales (Taikyoku y Heian) y constituyen por ello el inicio de
los
desplazamientos.
Al practicar las posiciones, no debemos considerarlas como un trabajo muerto y estático, pues la eficacia de las técnicas se basa en un área sólida de asentamiento.
Su aprendizaje y el estudio de la interrelación entre las mismas es necesario para un correcto progreso técnico y el entendimiento de la esencia del Karate-Do.
Entre sus propiedades debemos observar su importancia en el acondicionamiento y adecuación de las articulaciones (tobillo, rodilla y cadera), al que aúnan un trabajo de elasticidad muscular del grupo de abductores, así como otro de tensión y fortalecimiento (peroneos, sóleos, gemelos, bíceps, femoral, cuadríceps, glúteos, etc).
El
realizar o mantener las posiciones de forma negligente propicia vicios
muy difíciles de superar en el futuro y contrarresta la eficacia
de las técnicas.

Foto del Maestro Kase en Fudo
Dachi

